jueves, 27 de noviembre de 2008

La tristeza y la furia


En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta...
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas.
Había una vez... un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente...
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún, salió del agua...
Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró...
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.
Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.
Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza


Cuento popular.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Crisis: Una oportunidad de crecimiento.

¿Quien no ha pensado alguna vez que "su vida" ya no es lo que era?

Al escuchar la palabra cambio o crisis le asociamos una connotación negativa. Verdaderamente, aunque algunos de estos momentos puedan conllevar situaciones embarazosas no debemos olvidar que en muchas de éstas situaciones se nos pone delante una oportunidad de crecimiento personal.

La palabra crisis se identifica con la situación de un asunto o proceso cuando esta en duda su continuación,modificación o cese.

Cuando en un momento de nuestra vida aparece un cambio, ya sea un matrimonio, la decisión de dejar un trabajo, hacer frente a un divorcio...se produce un inicio de mecanismos para adaptarnos a lo nuevo que viene.

Muchos son los cambios o crisis en la vida del ser humano , estas situaciones provocan que tengamos que realizar un esfuerzo por adaptarnos a la nueva situación.

La vida es cambio, los sucesos que ocurren en nuestra vida no nos repercuten igual a todos nosotros,la concepción o predisposición que tengamos sobre éstos influirá en la forma de afrontar la realidad, p.e. la lluvia en un dia festivo puede ser considerada un incordio para alguien que quiere ir de picnic, sin embargo para el agricultor puede suponer mejorar la cosecha...

Cuando aparece un nuevo suceso se nos ofrece una oportunidad de crecimiento, en ocasiones pueden aparecer hechos que pueden resultar negativos, que nos hagan sentir desorientados, confusos y o con malestar psicológico. Podemos llegar a pensar que todas esas estrategias que utilizábamos ya no nos valen, necesitamos nuevos recursos.

Un cambio supone una transformación, nos empuja a algo nuevo, dejando atrás lo conocido, el estado seguro, con la novedad pueden aparecer sentimientos de inseguridad.
Cada persona presenta diferentes reacciones ante los cambios, alguno de nosotros "nos escondemos" en las actividades de la vida diaria, o detrás de otros asuntos con la intención de que la situación se "solucione sola", otros negamos lo que está pasando, "no no me voy a separar, es sólo una mala racha(cuando el conyuge ya le ha dado los papeles del divorcio)". Otras veces nos derrumbamos, o por el contrario nos crecemos, tanto que llegamos a olvidarnos de algo importante, el tomar contacto con los sentimientos, el reflexionar sobre lo que está viviendo, llegando a causar una sobrecarga de las actividades en el individuopudiendo provocar enfermedades psicosomáticas.

Es normal durante una época de crisis querer que el cambio pase rápidamente, sentirnos víctimas o pensar qué hemos hecho para merecer esto que nos está pasando.Sentir miedo por las consecuencias del cambio, o por lo que llegará, mirar el futuro con una mezcla de miedo, excitación, optimismo, ver el cambio como la cosa mejor o peor que nunca hemos vivido, sentir que algo acaba o algo empieza...

A veces parece que ese tunel donde nos adentramos no tiene fin, no debemos desesperar, poco a poco y con paciencia, al final encontraremos la salida y esa mezcla de sentimientos que a veces aparecen ira, miedo, preocupación, tristeza...) se irán disipando.
Los cambios son inevitables, viven con nosotros, "están en todas partes", trabajo, familia, amigos...

Una buena forma de afrontar estos estados de transición sería buscar cual es nuestra necesidad ante el cambio, por qué pienso yo que se puede haber producido esta situación?, e intentar vivir el presente, el aquí y el ahora, planteando metas a corto plazo.Aceptar lo que viene y mirar que podemos hacer.
No debemos olvidar que cuando elijamos una opción será la mejor que podíamos escoger.Nosotros somos los que mejor nos conocemos y sabemos lo que nos hace falta.

Buscar ayuda de un profesional es una buena solución cuando las dificultades aumentan