¿Quien no ha pensado alguna vez que "su vida" ya no es lo que era?Al escuchar la palabra cambio o crisis le asociamos una connotación negativa. Verdaderamente, aunque algunos de estos momentos puedan conllevar situaciones embarazosas no debemos olvidar que en muchas de éstas situaciones se nos pone delante una oportunidad de crecimiento personal.
La palabra crisis se identifica con la situación de un asunto o proceso cuando esta en duda su continuación,modificación o cese.
Cuando en un momento de nuestra vida aparece un cambio, ya sea un matrimonio, la decisión de dejar un trabajo, hacer frente a un divorcio...se produce un inicio de mecanismos para adaptarnos a lo nuevo que viene.
Muchos son los cambios o crisis en la vida del ser humano , estas situaciones provocan que tengamos que realizar un esfuerzo por adaptarnos a la nueva situación.
La vida es cambio, los sucesos que ocurren en nuestra vida no nos repercuten igual a todos nosotros,la concepción o predisposición que tengamos sobre éstos influirá en la forma de afrontar la realidad, p.e. la lluvia en un dia festivo puede ser considerada un incordio para alguien que quiere ir de picnic, sin embargo para el agricultor puede suponer mejorar la cosecha...
Cuando aparece un nuevo suceso se nos ofrece una oportunidad de crecimiento, en ocasiones pueden aparecer hechos que pueden resultar negativos, que nos hagan sentir desorientados, confusos y o con malestar psicológico. Podemos llegar a pensar que todas esas estrategias que utilizábamos ya no nos valen, necesitamos nuevos recursos.
Un cambio supone una transformación, nos empuja a algo nuevo, dejando atrás lo conocido, el estado seguro, con la novedad pueden aparecer sentimientos de inseguridad.
Cada persona presenta diferentes reacciones ante los cambios, alguno de nosotros "nos escondemos" en las actividades de la vida diaria, o detrás de otros asuntos con la intención de que la situación se "solucione sola", otros negamos lo que está pasando, "no no me voy a separar, es sólo una mala racha(cuando el conyuge ya le ha dado los papeles del divorcio)". Otras veces nos derrumbamos, o por el contrario nos crecemos, tanto que llegamos a olvidarnos de algo importante, el tomar contacto con los sentimientos, el reflexionar sobre lo que está viviendo, llegando a causar una sobrecarga de las actividades en el individuopudiendo provocar enfermedades psicosomáticas.
Es normal durante una época de crisis querer que el cambio pase rápidamente, sentirnos víctimas o pensar qué hemos hecho para merecer esto que nos está pasando.Sentir miedo por las consecuencias del cambio, o por lo que llegará, mirar el futuro con una mezcla de miedo, excitación, optimismo, ver el cambio como la cosa mejor o peor que nunca hemos vivido, sentir que algo acaba o algo empieza...
A veces parece que ese tunel donde nos adentramos no tiene fin, no debemos desesperar, poco a poco y con paciencia, al final encontraremos la salida y esa mezcla de sentimientos que a veces aparecen ira, miedo, preocupación, tristeza...) se irán disipando.
Los cambios son inevitables, viven con nosotros, "están en todas partes", trabajo, familia, amigos...
Una buena forma de afrontar estos estados de transición sería buscar cual es nuestra necesidad ante el cambio, por qué pienso yo que se puede haber producido esta situación?, e intentar vivir el presente, el aquí y el ahora, planteando metas a corto plazo.Aceptar lo que viene y mirar que podemos hacer.
No debemos olvidar que cuando elijamos una opción será la mejor que podíamos escoger.Nosotros somos los que mejor nos conocemos y sabemos lo que nos hace falta.
Buscar ayuda de un profesional es una buena solución cuando las dificultades aumentan

1 comentario:
Un buen consejo y una forma positiva de encarar los cambios y crisis que se producen en nuestras vidas.
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